Permiso

Posted 30 Noviembre 2009 by laescalera09
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Nos vais a permitir que os contemos un pequeño cuento…
Corrían otros tiempos. Aún estábamos en aquella época en la que los “errores” no se pagan, o al menos el precio nos era indiferente.
Era una época en la que no teníamos la necesidad de hacer las cosas de forma inteligente, incluso puede ser que abusáramos de la provocación, de la más gratuita provocación, pero es que queríamos hacernos oír, tirar el muro del prejuicio, dar riendas sueltas a nuestra imaginación, a nuestros ideales, tocar con los dedos de la mano la excelencia, o simplemente atraer a las chicas. El caso es que parimos un proyecto, le dimos de mamar, lo mandamos a un colegio de pago, le dimos cariño, e hicimos del él un niño modelo, pero cuando se hizo adolescente, cuanto más necesitaba de nosotros, le dimos la espalda. Y poco a poco fue muriendo, poco a poco…
El niño, la niña, era una revista digital con multitud de contenidos: entrevistas, relatos, música, humor, actualidad…pero hoy, hoy nos hemos levantado temprano, hemos desayunado sano y nos hemos puesto guapos. Hoy tenemos la intención de volver, pero con algo distinto. No perdemos nuestro sello, seguiremos haciendo entrevistas, seguiremos escribiendo, pero queremos algo más. ¿El qué? Shshshsh…paciencia, de momento sólo podemos deciros que será parecido a un circo. Si, sí, un circo. Con sus leones, elefantes, fonambulistas, equilibristas –aunque siempre nos gustaron más los desequilibristas-. De momento estamos en construcción. Tenemos la caseta de obra puesta en el descampado y a las máquinas cavando. Por eso, por ahora, y como tarjeta de presentación, simplemente os dejaremos alguna muestra de lo que fuimos y de lo que hicimos en el pasado. Algún relatillo para que nos vayáis conociendo y por su puesto un guiño por si alguien cree que tiene una habilidad especial y le gustaría compartirla con nosotros. De momento tenemos una mujer barbuda y un mudo que habla. ¿Alguien da más?

Silvia y la humedad

Posted 30 Noviembre 2009 by laescalera09
Categories: Sergio SR

Ayer estaba sentado sólo en el parque; estábamos todos menos ella. Entonces vino Silvia y al poco rato comenzó a llover, pero no nos fuimos. No lo hicimos. No lo hicimos porque nos encanta la ropa mojada: el césped húmedo, la ropa mojada, el olor a barro, la ropa mojada, el pelo pegado a la frente, la ropa mojada, los ojos brillantes, la ropa mojada.

Conspiración

Posted 30 Mayo 2009 by laescalera09
Categories: Gerardo TC

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Con esa cara blanca y sonriente, con ese cuerpo perfectamente proporcionado, ese saber estar y esa sobriedad que inspiraba tanta confianza, era impensable que mis padres sospecharan nada de ella. Los adultos se dejan engañar por las apariencias, pero yo entonces tenía seis años y sabía muy bien lo que esa nevera se traía entre manos. No quise decir nada para no preocuparlos, pero desde que la vi entrando por la puerta supe que esa máquina de la muerte venía a hacer daño a casa, así que me dediqué en mi tiempo libre a luchar contra ella.

Me dediqué a desenchufarla cada vez que la dejaban sola, a vaciarla, a dejarle la puerta abierta para que se le fuera el frío, a meterle libros, basura, ropa…pero nada. Allí seguía sin inmutarse, esa cabrona. Es más, me estaba comiendo terreno. Mis padres se pusieron de su parte en aquella guerra. Así que no me quedó más remedio que rendirme.

Una noche, mientras todos dormíamos se quitó esa careta de inocencia para convertirse en lo que yo sabía que era, y se tragó a mi hamster, que apareció congelado por la mañana. Mi madre me dijo que fue un accidente. A día de hoy todavía no estoy seguro de que no estuviera también implicada.

Menudo trago

Posted 2 Mayo 2009 by laescalera09
Categories: Sergio SR

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Entonces ha llegado Sofia y me ha dicho que teníamos que hablar. Hemos estado hablando por un largo espacio de tiempo. Este tipo de cosas no se explican con pocas palabras. Es un tema complicado, doloroso. Sofía y yo lo hemos sido todo. El todo y la nada. Sofía y yo, parece mentira. Todos lo decían, siempre lo decían. Después de nuestra conversación, Sofía se ha puesto de pie, se ha dado media vuelta, y mientras le miraba el culo, se ha marchado. Sofía, menudo culo. .

Héroes Nacionales

Posted 1 Mayo 2009 by laescalera09
Categories: Sergio SR

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Caían las siete de la tarde y nos encontrábamos rodeados de cemento. Decidimos sentarnos sobre aquella escalera a descansar, no era el sitio más cómodo, pero la perspectiva era perfecta, amplia. Exhaustiva diría yo. Es la escalera que da al servicio de chatas, y al fin y al cabo, todas tendrían que pasar por allí. Nos bebimos los minutos platicando sobre filosofía barata a la vez que analizábamos con detenimiento la conducta humana. Mientras, el resto de la muchedumbre que allí se agolpaba debían ahogar sus palabras en los héroes nacionales, esto es, Alonso, Nadal o Gasol en su defecto. Entonces J empezó a correr sin mediar palabra, corría y corría. Yo y el resto tratamos de seguirlo, pero J es un chico bastante atlético.

Más tarde volvimos a ver a J en el parquecito como cada noche y la pregunta era evidente. J respondió que fue la ansiedad.

Buenos Recuerdos

Posted 1 Mayo 2009 by laescalera09
Categories: Sergio SR

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Ya camino de mi refugio, no consigo sacarme de la cabeza aquellas palabras subrayadas sobre aquel libro. Con la única compañía de la sombra que el alumbrado nocturno me obsequia y el sonido de mi calzado rompiendo el rictus del silencio, he llegado al portal. Como si de un “deja vu” se tratase, he sufrido un flash al observar con mirada de obseso el umbral en el que aquella noche de verano desafiamos a las alimañas de la oscuridad. He buscado en mis bolsillos las llaves y después de sufrir un leve infarto, he caído en la cuenta de que las había guardado en aquella mariconada, que con un acertado eufemismo bautizaste como “bandolera”, el día que me la regalaste. Entonces no he podido evitar recordar como atravesamos corriendo la gran avenida aquella tarde lluviosa en la que hicimos tres años. Aún recuerdo como nos reíamos, allí, tirados en el barro, cuando resbalaste y caímos sobre el albero mojado de un parquecito abandonado. Dicho recuerdo ha ocupado mi mente hasta llegar a mi habitación, y con él, tus carcajadas clavándose en mi garganta, y con ellas -y hoy por primera vez en dos años- una sonrisa se ha dibujado en mi rostro. Me he tumbado en la cama y he puesto aquella canción. Nada en ella hay de especial, salvo su coincidencia temporal con la época en la que te conocí. He subido el volumen y he imaginado aquellos paseos por el río junto a ti. Entonces, querido Desamor, he comenzado a llorar. No creas que me quejo, yo mismo me lo he buscado, tampoco que me siente mal todo este proceso. Hoy, y ya van treinta años de supervivencia, se puede decir que he aprendido a vivir con mis buenos recuerdos.

Cuero Negro

Posted 1 Mayo 2009 by laescalera09
Categories: Sergio SR

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Dos querubines ataviados con cuero negro habían pasado toda la tarde en mi habitación. Saltaban y pisoteaban mi alma mientras reían con maliciosas y crueles carcajadas. Al despertar traté de obviarlo. <<Es un simple sueño, no quiere decir nada>> me dije a mi mismo. La mente humana es maravillosa y justifica lo injustificable, y al fin y al cabo no me apetecía para nada contárselo a mi terapeuta. Además, el paisaje del estudio desvió mi atención. Mi gata Ágatha se entretenía jugando con unas páginas sueltas que yacían en el suelo como hojas de otoño. Entonces lo recordé todo. Había pasado toda la tarde deshojando aquel libro. Odio los libros de autoayuda. Era un regalo equivocado de una persona equivocada a la que jamás debí permitir adquirir tal control sobre mi vida. Había sido una actividad que había requerido de grandes dosis de agresividad, sosiego y pausa. Página tras página, palabra tras palabra. Entonces recordé los consejos de Berta, mi profesora de Literatura de segundo de BUP. << Destrozar un libro es como destrozar una vida>> siempre decía, pero yo siempre pensé que con aquellas piernas y aquellos ojos verdes, a sus treinta y muchos ya habría destrozado más de una, y con toda la premeditación y alevosía que caracterizan a este tipo de seres, de bellos seres que no entienden de amor, de seres vestidos de cuero negro

Seguridad vial

Posted 1 Mayo 2009 by laescalera09
Categories: Gerardo TC

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- Deténgase a este lado de la acera, por favor.

- ¿Pasa algo, agente?

- Documento de circulación, y de calzado, si es tan amable.

- Sí, un momentito, lo tengo que tener todo por aquí…

- No andaba usted muy en línea recta ni muy pegado a la derecha que digamos… ¿De dónde viene?

- Bueno, no sabía que no fuese en línea recta, me he despistado. Vengo de tomarme un refresco con unos amigos… aquí tiene lo de la circulación. Espere, que lo del calzado parece que no lo encuentro…

- Pues venga, rápido, que mire la que está usted formando detrás suya en la acera…

- Sí, espere, es que no sé si lo llevo… puede que esté en estos bolsillos…

- Esto está caducado.

- ¿Cómo?

- Usted lo sabe perfectamente. No paga usted la circulación de viandantes desde hace cinco meses.

- Bueno, es que he tenido unos problemas y…

- A mí sus problemas me importan bastante poco. Por favor, documentación del calzado.

- Creo que en los bolsillos tampoco está. Parece que no lo llevo encima.

- ¿Se está usted riendo de mí?

- No, ¿por qué me voy a estar riendo de usted?

- Porque me dice que no tiene el documento de calzado, que no lo lleva encima. ¿No sabía usted que es obligatorio llevar un calzado adecuado para circular por la acera y el documento que así lo certifique?

- Sí, claro que lo sé, pero creo que lo he olvidado en casa… de todas formas, este calzado es el adecuado. Son unas zapatillas de una gran multinacional, puede verlo aquí en el lateral… es una empresa que vende calzado homologado para pasear por sitios públicos. Venden en medio mundo. No son de imitación ni nada así, yo me preocupo de esas cosas, ¿sabe?, soy una persona a la que le gusta la legalidad y la seguridad.

- ¿Usted se cree que por ser un charlatán va a conseguir algo conmigo?

- No, bueno, yo sólo le estoy explicando que no hay ningún peligro, porque…

- Venga, ya es suficiente. Descálcese y acompáñeme a la comisaría. No me pagan para soportar a chulos que se rían de mí.

Demasiado equipaje

Posted 28 Abril 2009 by laescalera09
Categories: Sergio SR

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Corría Septiembre del noventa y siete, y tampoco hice demasiado equipaje. Al fin y al cabo mi kit de huída iba cogiendo forma. Huir de mi ansiedad y del tedio se había convertido desde hacia unos años en mi deporte favorito. Esta vez no se trataba de Susana, ni de su nuevo profesor de guitarra, esta vez se trataba de mí. Así que acepté aquel trabajo. En principio no parecía demasiado excitante, pero Salamanca estaba lejos, y en aquel momento era más que suficiente. Así que una vez más, después de comprobar de forma compulsiva hasta en veinte y tres ocasiones si llevaba el billete en la cartera, emprendí camino hacia la estación…)

(…Al llegar a la facultad, justo en secretaría me estaba esperando el bedel. No parecía muy dispuesto a dedicarme demasiado tiempo, así que sin más dilación me dirigió hacia el patio posterior de la facultad. Era un lugar completamente abandonado, en el que la apariencia parecía carecer de importancia, al fin y al cabo ningún estudiante debía pisarlo. Aquella piscina de formol tampoco invitaba a mucho. “cada semana suele llegar uno, con suerte dos, no veas la ilusión que les hace a los chavales cuando llega uno nuevo”. Estas fueron sus últimas palabras antes de darse la media vuelta y marcharse al ritmo de su montón de llaves.

El trabajo de apilador de cadáveres es una labor meramente mecánica. Desenvolver y apilar, desenvolver y apilar, después el formol se encarga del resto. Es realmente gratificante, siempre me han gustado los trabajos en los que se tiene contacto directo con personas.

La quiniela del abuelo, una escena como otra cualquiera

Posted 28 Abril 2009 by laescalera09
Categories: Gerardo TC

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Es viernes, nueve de la noche. Varios niños de unos seis o siete años juegan un caótico partido de fútbol en un parque infantil. El tobogán de diseño que hay en el centro molesta bastante a la hora de enlazar cualquier jugada, pero ellos lo aceptan como una parte más. Enfrente del “estadio de fútbol”, una acera con varios bares. De uno de ellos sale el padre de uno de los niños, que se acerca hasta la valla del parque. En una mano la cerveza, en la otra sujeta un móvil. “Iván, la quiniela del abuelo”. El niño termina la jugada en la que estaba participando y se acerca al padre limpiándose el sudor en la incómoda camisa que le habían obligado a ponerse esa noche. No se queja de la interrupción porque sabe que es su obligación y sólo será un momento. Agarra el teléfono. Se pasea de un sitio a otro junto a la vaya con actitud de hombre de negocios dando órdenes para que compren o vendan acciones. Con gesto concentrado, consciente de la importancia de sus palabras, escucha atento el otro lado del teléfono ante la presencia de su padre y va decidiendo “uno, equis, uno, dos, equis…”. Termina su trabajo y vuelve al partido.